Un modelo simple para saber si tu consulta médica es realmente rentable

Muchos médicos sienten que “trabajan muchísimo”, pero cuando les preguntas cuánto gana realmente su consulta al mes, la respuesta suele ser: “más o menos”, “depende” o un número sin mucha base. Es normal: a nadie le enseñan finanzas en la carrera, y la mayoría mezcla ingresos, gastos personales, seguros, convenios y pagos en distintas cuentas.

El problema es que sin un modelo mínimo, tomar decisiones se vuelve un juego de intuición: no sabes si te conviene extender horarios, contratar a alguien, subir tarifas, aceptar un convenio o abrir una segunda consulta. Todo se siente riesgoso porque no tienes una foto clara.

En este artículo te propongo un modelo simple, casi como un “algoritmo” básico, para saber si tu consulta médica es realmente rentable. No necesitas ser experto en Excel ni en contabilidad. Solo vas a ordenar la información correcta y usar algunos cálculos muy directos. Verás que, como en desarrollo de software, cuando pones buenas métricas sobre la mesa, las decisiones se vuelven mucho más evidentes.

 

1. Separar el negocio de la consulta de tus finanzas personales

 

El error típico: todo mezclado en la misma cuenta

El primer problema de muchos médicos es que usan la misma cuenta bancaria para todo: entran pagos de pacientes, salen compras del supermercado, se paga la tarjeta, se cargan seguros, viajes, etc. Así es imposible saber cuánto genera la consulta y cuánto gastas como persona.

Es como si en un proyecto de software mezclaras en el mismo tablero las tareas del sistema, las de marketing y la lista del supermercado: no podrías medir el avance real de nada.

 

Crear la mínima estructura “profesional”

Para aplicar el modelo de rentabilidad necesitas, como mínimo:

  • Una cuenta (o subcuenta) donde entren exclusivamente los ingresos de la consulta.
  • Una forma de registrar los gastos relacionados al consultorio: arriendo, insumos, servicios, asistentes, plataformas, etc.
  • Un registro de cuánto te pagas a ti mismo desde esa cuenta (tu “sueldo”).

No hace falta abrir una empresa de inmediato, pero sí conviene separar mental y prácticamente:

  • La consulta como “negocio” que genera ingresos y tiene gastos.
  • como persona que recibe un pago por tu trabajo.

Solo con esta separación ya es mucho más fácil hablar de rentabilidad: el negocio tiene números y tú tienes un sueldo, no al revés.

 

2. Calcular tus ingresos mensuales reales (no los que crees)

 

Ingresos brutos: lo que entra por consultas y otros servicios

El siguiente paso es saber cuánto dinero entra de verdad cada mes. Aquí hay que diferenciar:

  • Consultas particulares (pago directo del paciente).
  • Consultas vía seguros o convenios.
  • Procedimientos, paquetes o servicios adicionales (por ejemplo, telemedicina, informes especiales).

La idea es tener un resumen simple como:

  • Consultas particulares: $X
  • Consultas por seguro A: $Y
  • Consultas por seguro B: $Z
  • Otros servicios: $W

Y luego una línea de ingreso total mensual:

Ingreso total = X + Y + Z + W

 

Cuidado con los “ingresos que no han llegado aún”

Si trabajas con seguros o convenios, puede que atiendas hoy y cobres dentro de 30, 60 o 90 días. Para medir la rentabilidad mensual, cuenta como ingreso lo que efectivamente se depositó ese mes, no solo lo que facturaste o esperas cobrar.

Al principio puede ser un poco incómodo, pero te dará una visión más realista de tu flujo de caja: cuánto dinero tienes disponible para pagar gastos y para pagarte a ti mismo.

Ejemplo rápido

Supongamos que en un mes:

  • Atendiste 120 consultas particulares a $40.000 → $4.800.000
  • Atendiste 80 consultas por seguro, que pagaron $25.000 → $2.000.000
  • Realizaste procedimientos por $1.200.000

Tu ingreso total del mes sería:

$4.800.000 + $2.000.000 + $1.200.000 = $8.000.000

Ese es el punto de partida. Aún no sabes si eso es bueno o malo, porque falta ver los gastos.

 

3. Identificar tus costos fijos, variables y “ocultos”

 

Costos fijos: lo que pagas aunque no atiendas a nadie

Son los gastos que se mantienen casi iguales todos los meses, haya o no pacientes:

  • Arriendo del consultorio o porcentaje de arriendo en un centro médico.
  • Servicios básicos (luz, agua, internet, telefonía).
  • Sueldos u honorarios de secretaria/asistente.
  • Software y plataformas (agenda online, historia clínica electrónica, facturación, etc.).
  • Seguros, licencias, colegiaturas, etc.

La suma de estos montos es tu costo fijo mensual. Es como el “costo base” para que la consulta exista, incluso si un mes tuvieras muy pocos pacientes.

 

Costos variables: los que dependen de cuántas consultas haces

Aquí entran gastos que aumentan cuando atiendes más:

  • Insumos médicos de uso por paciente (material descartable, reactivos, etc.).
  • Pagos por uso de plataforma por transacción (por ejemplo, cierta telemedicina o medios de pago).
  • Comisiones de tarjetas, pasarelas de pago y similares.

Una forma simple de pensarlo es: **si no hubiera pacientes, este gasto casi desaparece**. Es importante tener una idea aproximada del costo variable promedio por consulta.

 

Costos ocultos: los que casi nadie suma

Hay gastos que no siempre se registran, pero que afectan directamente la rentabilidad:

  • Tiempo no pagado invertido en tareas administrativas (que podrías delegar).
  • Horas de desplazamiento si te mueves entre centros.
  • Formación continua y actualizaciones que pagas tú mismo.

No necesitas calcularlos con precisión milimétrica, pero sí tenerlos presentes para no sobreestimar cuánto “gana” tu consulta.

 

4. Calcular el punto de equilibrio: cuántas consultas necesitas para no perder

 

La fórmula básica

El punto de equilibrio es el número de consultas que necesitas hacer al mes para cubrir todos tus costos (fijos + variables) sin ganar ni perder. A partir de ahí, cada consulta adicional aporta utilidad.

Un modelo muy simple es:

Punto de equilibrio (en número de consultas) = Costos fijos mensuales ÷ Margen por consulta

Donde el margen por consulta es:

Margen por consulta = Ingreso promedio por consulta − Costo variable promedio por consulta

 

Ejemplo con números

Tomemos el caso anterior con ingreso total de $8.000.000 por 200 consultas (120 particulares + 80 seguro):

  • Ingreso promedio por consulta = $8.000.000 ÷ 200 = $40.000

Supongamos que tus costos variables (insumos, comisiones, etc.) suman en promedio $5.000 por consulta:

  • Margen por consulta = $40.000 − $5.000 = $35.000

Y que tus costos fijos mensuales son:

  • Arriendo y servicios: $1.500.000
  • Secretaria: $800.000
  • Software, licencias, seguros: $400.000
  • Otros costos fijos: $300.000

Total costos fijos = $3.000.000

Entonces:

Punto de equilibrio = $3.000.000 ÷ $35.000 ≈ 86 consultas al mes

Eso significa que las primeras ~86 consultas del mes se van en cubrir costos. A partir de la consulta 87, lo que ingresa (menos el costo variable) es utilidad.

 

Por qué este número es tan poderoso

Con el punto de equilibrio claro puedes hacer preguntas muy concretas:

  • ¿Estoy muy por encima o apenas pasando ese umbral cada mes?
  • ¿Qué pasa si bajo mi número de consultas por vacaciones o enfermedad?
  • ¿Qué impacto tiene subir o bajar el valor de la consulta en ese equilibrio?

Es como saber cuánta carga mínima necesita un servidor para no estar “infrautilizado”. Aquí la analogía es al revés: cuántas consultas necesitas para que el sistema de tu consultorio tenga sentido económico.

 

5. Traducir la rentabilidad a “por hora” y “por jornada”

 

De números mensuales a números que entiendes en tu día a día

Saber que tu consulta genera X de utilidad al mes es útil, pero muchas decisiones se toman mirando la semana y el día. Por eso vale la pena llevar el modelo a números por hora.

Supongamos que:

  • Haces en promedio 4 jornadas de consulta a la semana.
  • Cada jornada es de 5 horas efectivas de atención.
  • Eso da 20 horas semanales y, en un mes de 4 semanas, 80 horas de consulta.

Si tu utilidad mensual (ingresos − todos los costos) es, por ejemplo, $4.000.000, entonces:

  • Utilidad por hora de consulta = $4.000.000 ÷ 80 = $50.000

¿Qué te dice este número?

Te permite responder preguntas como:

  • ¿Vale la pena abrir una jornada extra los sábados?
  • ¿Tiene sentido aceptar un convenio que paga menos si llena muchas horas?
  • ¿Qué impacto tiene reducir 1 o 2 jornadas para dedicarte a docencia, investigación u otro proyecto?

También puedes compararlo con otras opciones profesionales: trabajar en otro centro, hacer guardias, combinar actividades, etc. No para decidir solo por dinero, pero sí para que tus decisiones estén alineadas con la realidad.

 

Modelo aún más fino: utilidad por tipo de consulta

Si quieres ir un paso más allá, puedes calcular utilidad por tipo de consulta:

  • Consulta particular estándar.
  • Consulta por seguro A.
  • Teleconsulta.
  • Procedimiento X, etc.

En muchos casos descubrirás que algunos tipos de atención ocupan mucho tiempo y aportan poca utilidad, mientras que otros son más rentables. Esa información es oro para decidir en qué enfocarte, qué comunicar más y qué ajustar o incluso dejar de ofrecer.

 

6. Usar el modelo para tomar decisiones y no solo “mirar números”

 

Escenarios prácticos que puedes analizar

Una vez que tienes claro:

  • Ingreso mensual real.
  • Costos fijos y variables.
  • Punto de equilibrio.
  • Utilidad por hora/jornada.

Ya no se trata solo de registrar datos; puedes jugar con escenarios:

  • Subir o bajar el precio de la consulta: ¿cuántas consultas menos podrías hacer manteniendo la misma utilidad?
  • Aceptar un nuevo convenio: ¿cuántas horas de agenda ocuparía y qué utilidad real aportaría?
  • Contratar a alguien para tareas administrativas: ¿cuánto tiempo te liberaría y cómo podrías usarlo para generar más valor?
  • Abrir o cerrar una jornada: ¿cómo afecta tus números y tu calidad de vida?

Es el mismo tipo de análisis que haría un desarrollador senior al decidir si conviene escalar una arquitectura, refactorizar un módulo o mantenerlo como está: no solo mira el estado actual, sino los escenarios futuros.

 

Instalar un hábito mensual de revisión

El modelo funciona de verdad cuando se convierte en hábito. Una práctica muy poderosa es reservar 1–2 horas al mes para:

  • Actualizar tus ingresos y gastos del mes.
  • Recalcular, si hace falta, tu punto de equilibrio.
  • Revisar cuántas horas trabajaste y cuánta utilidad generaste.
  • Decidir 1–2 acciones concretas para el mes siguiente.

No se trata de volverte contable, sino de liderar tu consulta como un proyecto serio, con métricas mínimas y decisiones conscientes.

 

Cómo puede ayudarte Zeli Medic a aplicar este modelo en el día a día

Todo lo que explicamos hasta aquí se puede hacer en una planilla, pero en la práctica eso termina siendo difícil de mantener. Ahí es donde entra Zeli Medic, el sistema pensado justamente para que un médico o centro médico pequeño pueda ver con claridad si su consulta es rentable sin volverse experto en Excel ni en contabilidad.

Con Zeli Medic puedes:

  • Registrar cada ingreso por paciente, tipo de consulta, medio de pago y profesional, de forma simple y desde cualquier dispositivo.
  • Cargar tus egresos (arriendo, sueldos, insumos, software, servicios, etc.) y clasificarlos como costos fijos o variables.
  • Ver gráficos mensuales de ingresos, gastos y utilidad, sin fórmulas ni planillas: barras, comparaciones por período y evolución en el tiempo.
  • Calcular indicadores clave como ingreso promedio por consulta, ticket promedio y distribución por tipo de prestación.
  • Filtrar por profesional o centro si trabajas con más de un médico o varias sedes, para ver qué parte del negocio está rindiendo mejor.

En lugar de dedicar horas a armar reportes, Zeli Medic toma los datos que ya registras en tu operación diaria y los convierte en paneles visuales que responden a la pregunta central: “¿mi consulta es realmente rentable y hacia dónde está yendo?”.

Si quieres dejar de adivinar y empezar a tomar decisiones con números claros —viendo tus ingresos, egresos y gráficos de rentabilidad en un solo lugar— prueba Zeli Medic. Entra a zelimedic.com o agenda una demo y te mostramos cómo podrías tener este modelo funcionando en tu consulta en muy poco tiempo.

 

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